miércoles, 19 de marzo de 2014

Diario de una bicicleta: 19/3/2014

Diario del 19 de marzo de 2014. Ayer a la tarde, mi dueño apareció por la bajera para prepararme. Parece que mañana se prepara una buena, ya que me ha lavado, engrasado, me ha mirado las presiones de las ruedas y ha colocado los focos. Como no sabía qué íbamos a hacer al día siguiente, me he quedado muy nerviosa y me ha costado dormir.

Estaba profundamente dormida cuando ha entrado nuevamente en la bajera y ha comenzado a preparar las cosas para salir. Le he visto ponerse el casco, las zapatillas y los guantes. Cuando me ha puesto el Garmin en el soporte he podido ver qué hora era: las 4,30. ¡Pero si a esa hora ni siquiera han puesto las carreteras! He intentado decírselo a Carlos, pero no he conseguido articular palabra. Ser una bicicleta tiene ese problema: no te puedes comunicar con los humanos de forma fácil.

No he conseguido evitar que saliéramos. Por lo menos la temperatura no era fría, pero subiendo al punto donde nos reunimos con mis otras amigas, las bicis, sólo veíamos borrachos y gente de marcha.

Al llegar ha aparecido mi amiga la Focus (el que va encima se llama Ramontxu), las dos Pinarello (una lleva a Eduardo Goiko y la otra a FerIr). Esperaba que apareciera la otra Pinarello, pero ha venido una Bianchi bien sexy, con su dueño, Andoni. No entiendo por qué le tomaban el pelo diciendo que eso era un tractor, incluso llamaban "motoreta" a la Bianchi. Estos humanos no saben de bicis... Según parece, dentro de poco tendré otra amiga, una CKT que viene de Francia. Ya se sabe que las francesas tienen algo especial.

Hemos partido de noche hacia Loiti. Veía en el Garmin que tengo donde el manillar que la temperatura bajaba considerablemente. Creo que los humanos hoy han debido pasar frío, porque veía 1 y 2 grados. Hoy hemos bajado Loiti de noche y hemos empezado a subir Iso entre dos luces. La temperatura por aquí ha llegado a -2 grados. Yo intentaba facilitar el avance de mi dueño en todo lo que podía, porque el terreno nos lo ponía difícil. Justo después de bajar Iso, hemos girado a la derecha y hemos comenzado a subir a Bigüezal. Por aquí yo he pasado no hace mucho. No entiendo qué afán tienen estos humanos por ir subiendo y bajando puertos. ¡Con lo bien que se está en la cama!

El puerto de Bigüezal tiene algo más de 6 kilómetros. Como no llevo motor eléctrico, ha tenido que ser Carlos el que me suba dando a los pedales. Desde Castillonuevo la carretera se estropea considerablemente y hemos comenzado a dar brincos. Le he oído preguntar a FerIr si el Gobierno de Aragón tiene noticia de la existencia de esa carretera.

Cuando hemos llegado a la carretera del Valle del Roncal, he oído cómo comentaban que íbamos a parar a descansar y tomar un cafe. Yo con un poco de aceite en la cadena y en las bielas, me conformo. Pero no entiendo: hemos pasado Burgui, Roncal y Urzainqui sin encontrar nada abierto. Por fin, hemos parado en un pueblo muy bonito, aunque con cuestas, que se llama Isaba. Ya recuerdo haber estado por aquí, en la salida de la Larra-Larrau. Mis amigas y yo nos hemos quedado en animada charla fuera de un bar, tomando el fresco, mientras nuestros dueños entraban a tomar café. Mejor hubiera sido un poco de aceite para engrasar las rodillas.

Han salido de muy buen humor. Comentaban cómo había una familia que les han preguntado si venían de Egüés, porque no se lo creían. ¿De dónde quieren que vengamos? Pues desde casa.

Como parece que hemos subido poco, hemos comenzado a remontar otro río y a subir el Alto de Laza. Arriba nos hemos hecho, bicis y ciclistas, unas fotos, con la Mesa de los Tres Reyes y Petrechema como fondo y otra con el Orhi.

Desde allí, la vuelta ha sido muy rápida. Apenas si recuerdo el nombre de los pueblos por los que hemos pasado. Creo que había nombres como Ochagavía, Ezcaroz, Oronz, Esparza de Salazar y Navascués. Cuando yo creía que íbamos a llegar a casa sin pasar más puertos, hemos encontrado otra vez el Puerto de Iso, con sus siete revueltas. Arriba hemos parado en un sitio muy interesante: la Foz de Arbayun. Había bastante gente admirando esta maravilla.

Hemos bajado por una carretera por la que ya habíamos pasado a la mañana y he visto pueblos por los que ya habíamos pasado, como Domeño o Lumbier. Pero en este último pueblo, hemos girado a la derecha y hemos pasado por Artieda, Villaveta y Urroz. Le he oído a Carlos comentar que podríamos girar hacia Erro. Yo me he puesto firme y no le he dejado girar el manillar y he seguido todo recto, porque esta carretera ya me la conozco muy bien. Así que hemos llegado a casa en un suspiro.

Ya en casa, y antes de que me quitara el Garmin del manillar, me ha dado tiempo a mirar los datos de la ruta: hemos hecho 213 kilómetros y subido 2.540 metros de desnivel.

A final me he quedado muy orgullosa del trabajo que hemos hecho, yo y mis amigas, porque aunque nuestros dueños creen que ellos hacen todo el trabajo, nosotras les ayudamos mucho más de lo que se creen.

Espero que no tardemos mucho en volver a salir, aunque ahora no me vendría mal un poco de aceite para engrasar mis maltrechas transmisiones. De eso estoy convencida que Carlos ya se encargará.

5 comentarios:

El Azote dijo...

La madre que os parió..........

Karlos dijo...

No todo es bicicleta, también hay tiempo para cultivar distintos géneros literarios.

PakoPar dijo...

Leen encima de la bicicleta.

La Sombra del Diablo dijo...

A lo mejor al klan os vendria bien medir fuerzas el 10 de mayo en la Brevet de San Sebastian (33 Kmts)

http://www.bikemap.net/es/route/2086794-brevet-randonneur-300k-aci-san-sebastian/#gsc.tab=0

http://www.randonneurs.es/brevets/300k2014acisansebastian.php

La Sombra del Diablo dijo...

303 kilometros queria decir

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.