domingo, 21 de agosto de 2011

Krónika salida 20-08-2.011

08:00. Entre 16º y 23º de temperatura según las distintas versiones que van emitiendo los componentes del grupo, que pasamos ligeramente de la veintena. Ligero viento del Sur, que presagia el calorcito que luego sufriremos.

Camino de Markalain, en Villava, ya tenemos el primer amago de “me voy por donde se me ocurre” a manos de Martín M. que, desde luego, no se lee los recorridos que tan gustosamente el hermano Pako nos ofrece durante el verano. Vuelta entera a la rotonda de Indurain y reincorporación al grupo. ¿Por dónde iba a ir a Arre, Markalain?

Al llegar al cruce de Orrio, la G.V. , tan servicial ella, detiene la circulación dirección Norte para que pasemos, eso pienso yo. Algún otro, todavía con reminiscencias de tiempos pasados cuando tener a la G.V. al lado era signo evidente de peligro, sale zumbando hacia Orrio recelando de tanta bondad policial.

Hasta llegar a Markalain, el grupo se mantiene compacto y es, sólo en la subida, donde la grupeta se va estirando poco a poco. A falta de compañero, Ignacio Arrieta quiere coronar en solitario pero JaviK se pega a su rueda y sólo ese venerable respeto que nos han inculcado hacia las personas mayores hace que no le deje tirado en la cuneta. JaviK sigue recto hacia Ultzama que hoy en vez de llegar a las 12 debe estar en casa a las 10:00. Cualquier día de estos sólo le va a dar tiempo a salir de casa y dar una vuelta a la manzana.

Camino de Gulina el grupo se vuelve a compactar hasta pasar Irurtzun donde recogemos a Juan Ramón que ha salido más temprano para ir haciendo unas buenas series, que después de Lindux está como un toro.

En el cruce de Madoz sólo tres temerosos ciclistas (PakoPar, J.K. y el escribiente) se desligan del grupo y comienzan la subida al tran-tran. El año que viene me voy con los valientes, porque según la crónica del CCE la subida a San Miguel la ha hecho todo el mundo con mucha facilidad.

Cuando llevamos la mitad puerto, vemos cómo nos da alcance PepeAl, que nos dice que viene Juan Ramón por atrás. El grupo se rompe ante el imponente ritmo que marca PakoPar y sólo Pepe y el escriba pueden seguirle. Parada en Oderiz para repostar en el pilón, en eso que llega J.K. y, al poco tiempo, Juan Ramón. Confraternización con las lugareñas y agradable sorpresa ante el hecho de que la Autoridad todavía no se ha dado cuenta de que en Oderiz viven unos irreductibles que no tienen otra que hacer que tener dos ikurriñas ondeando en la fachada. Oye, con mástil y todo y además con zazpiburu…

Llega la hora de decidir por dónde haremos la vuelta. Después de descartar otras opciones, queda disipar la duda entre Udabe o Beruete. Como buenos CCE, Beruete, que total es poco más o menos como Udabe…

Al llegar a Lekunberri, espantada de PakoPar que es de los que piensa que el camino más corto entre dos puntos es la línea curva. Tiramos hacia Mugiro y luego vuelta atrás dirección Aldaz. Nada más pasar el pueblo sidrero encaramos las suaves rampas dirección Beruete. Ya no me acordaba del perfil pero hay para todos los gustos, pero siempre entre el 6 y 12. Vamos, igualito que Udabe. Cada uno va haciendo la subida a su ritmo, de tal forma que PepeAl se va sólo, PakoPar et moi entablan la silenciosa batalla de todos los puertos, J.K. ha puesto la marcha de “me da lo mismo que el puerto tenga tres que treinta, yo siempre a mi ritmo” y Juan Ramón cerrando el grupo.

Cuando queda poco para llegar al alto, un alegre can se encapricha de PepeAl y le acosa salvajemente hasta que nuestro hermano no puede más y se baja de la bici para espantar al perro. Como PepeAl es de ciudad no sabe que la única forma de espantar a un animal es darle una buena patada en el morro, pero el perro sólo quiere un poco de diversión. PepeAl vuelve a montar en la bici y el perro que le sigue hasta que por la velocidad de baja el ciclista gana al animal. Los dos siguientes llegamos al alto y zumbando para el jatetxe. Al traspasar el paso canadiense me doy cuenta de lo descarnado que tiene los bordes de hormigón, obligándome a pegar un salto para evitarlo. Esto tendrá cierta importancia que ponderemos de manifiesto posteriormente.

En esto llegamos al jatetxe los cuatro primeros y mientras estamos decidiendo qué tomar, J.K. recibe una llamada telefónica. Es Juan Ramón que le cuenta que al cruzar el paso canadiense ha pinchado las dos ruedas y que no tiene recambio suficiente. J.K. sube hasta el paso que está a 150 m. y los demás a la mesa. Van pasando los minutos y allí que no aparece nadie. Seguimos de tertulia hasta que llama J.K. para decirnos que entre los dos no tienen dos cámaras en buen estado. PakoPar et moi nos acercamos al lugar del incidente no sin antes ser casi atropellados por el camión de los helados que ha decidido circular siguiendo las normas inglesas de circulación. Entre los cuatro arreglamos los dos neumáticos y tiramos hacia abajo a buscar a PepeAl. Al llegar al jatetxe nos encontramos a PepeAl con las dos ruedas desmontadas. También había pinchado en el paso canadiense. Resultado final: 5 ciclistas, 4 ruedas pinchadas. Gana el paso canadiense.

PakoPar y el escriba tienen algo de prisa y ponen dirección a Pamplona. En Auza parada para llenar los botellines porque el calor empieza a ser impresionante. Como estamos en el pueblo de Juanjo Altuna, pues lo más normal es encontrarse con él. Nos reincorporamos a la carretera y el calor cada es de una intensidad mayor. Después de pasar el club de golf, empieza a soplar el viento Sur con bastante intensidad lo que hace que mis exiguas fuerzas se vayan mermando a velocidad de vértigo. Después de pasar Ostiz ya no me queda nada de nada por lo que PakoPar asume el mando de la operación y me lleva, porque yo no voy, poco a poco hasta Villava a donde llego con la reserva arrastrándose por el asfalto.

Al final han salido 109 Km, con unos 15 últimos de continua agonía salvada por la presencia siempre solícita de PakoPar. Gracias hermano.


1 comentarios:

Pako dijo...

Bonita krónika. Se palpa que nos has perdido tus dotes periodísticas.
Luego pondré mi krónika, de bajo nivel periodístico, pero que a noche ante la duda de que cumplieras con tu promesa de describirnos los acontecimientos acaecidos ayer, realicé en la botxornera noche.

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