lunes, 26 de julio de 2010

Crónica de la Marcha Miguel Indurain (25/7/2010)

El año pasado nos apuntamos a La Miguel Indurain, simplemente porque se celebraba cerca de casa. La semana previa había estado con algo de fiebre, pero el domingo amanecí bien y salí a hacer la marcha. La acabé por aquello de ser navarro (cabezonería pura), con un pajarón de miedo y con fiebre al llegar a Bera. ¿El tiempo? Pues había que medirlo con un calendario más que con un cronómetro: 6,31.

Con estas premisas, este año sólo cabía una posibilidad: mejorar. Nos apuntamos Marian y yo nuevamente a la marcha, pues el fin de semana que pasamos el año pasado fue inmejorable, pues nos alojamos en un pequeño hotelito del mismo Bera, con mucho encanto. El viernes, al finalizar el trabajo, cargamos las bicis y nos dirigimos hacia Bera. Los objetivos de Marian y los míos eran diferentes. Yo iba a hacer la marcha y Marian a rodar y a probarse la rodilla. El sábado amaneció nubladillo, pero poco a poco fue levantando. Tras desayunar, cogimos las bicis y nos fuimos a Hendaya, a rodar un poquito y soltar las piernas. La temperatura era ideal, alrededor de los 24º. Hasta Behobia fue fácil (hay tramos de la antigua carretera que son ideales para rodar en bicicleta). Desde Behobia hacia Hendaya encontramos lo que ya esperábamos: bastante tráfico. Estos últimos kilómetros hasta el puerto son un poco más incómodos, pero los hacemos sin problema. El regreso lo hacemos por Irún y vuelta a Behobia y Bera. En el camino conocemos a un matrimonio valenciano que habían venido a hacer la marcha y que también habían salido a rodar unos kilómetros el sábado.

Tras comer y ver la etapa contra-reloj del Tour (la retransmisión de France-2 le da vuelta y media a TVE) fuimos a dar una vuelta a recoger los dorsales y ver el ambiente por el pueblo, pues ya iban llegando muchos ciclistas. Tras estar de charla con unos y con otros, nos fuimos pronto a cenar y a la cama, que el domingo había que estar descansados.

El domingo nos levantamos con mariposas en el estómago, nos ponemos traje de faena, desayunamos y nos dirigimos con nuestras bicis a la línea de salida. El día está fresco y plomizo. Nos ataviamos con manguitos y cogemos el chubasquero. Ya están preparados los valientes de la larga. A las 8,30 Miguel Indurain corta la cinta y se da la salida. A los 10 minutos Indurain ya está de vuelta (qué rápido ha terminado el recorrido) y aparece donde estábamos nosotros. Vuelve a primera línea y, tras volver a cortar la cinta, se vuelve a dar la salida. En este caso, Miguel realiza la marcha corta con su mujer, Marisa. En la línea de salida saludamos a FerIr y al Sr. Presidente, D. Miguel Arizkuren.

Puntualmente se da la salida y comenzamos los primeros kilómetros a buen ritmo. Marian, siguiendo su objetivo, rueda tranquila junto a un chico de Gandía (Pablo). Yo consigo entrar (no sin esfuerzo) en un grupo de unos 30 ciclistas en el que se consigo rodar bastante cómodo. Veo a Ferir que ha pinchado. Como parece que lo tiene todo controlado sigo para adelante. Ya me alcanzará.

En Oronoz comienzan las primeras rampas de Velate y allí cada uno coge su ritmo. FerIr me alcanza y me adelante (y eso que me dice que le haga la subida, jejeje). Corono Velate con algo de llovizna, como y bebo algo y tiro para abajo. En la zona de la Ulzama me encuentro solo (alcanzo a algún ciclista, pero con ritmos más bajos que yo). Así que voy solo hasta el pie de Orokieta. Comienzo a subir Orokieta entre el sirimiri. Voy alcanzando a ciclistas y alguno me pasa. Hoy el puerto no me parece tan duro como el año pasado. ¡Cómo sufrí aquí! Pero si prácticamente sólo tiene una rampa que llega al 7 por 100. Arriba del puerto sigue el agua. La carretera está muy mojada. Vuelvo a comer y beber, me pongo el chubasquero e inicio la bajada. El inicio de la bajada me lo tomo con mucha calma. Ya me caí hace menos de un mes por culpa del agua. Poco a poco voy cogiendo más confianza y agarro menos los frenos. En la bajada me alcanza Angel Vazquez, quien llegaría primero en la marcha larga. Llego a Santesteban y me vuelvo a encontrar solo. Me quedan alrededor de 20 kilómetros hasta Bera, que hago en solitario. Me alcanza un grupo de 9 ciclistas de la marcha larga, pero reacciono un poco tarde y ya no soy capaz de unirme a ellos. Así que decido volver a rodar solo, pues los ciclistas que alcanzo van más despacio que yo o se paran a descansar.

Llego a Bera sintiéndome bien. Las sensaciones de este año no tienen nada que ver con las del año pasado. El año pasado me tuve que parar mil veces para descansar, soltar las piernas, tratar de bajar las pulsaciones... Hoy sólo he parado dos veces: en el avituallamiento de Velate y en el de Orokieta. El resto del tiempo lo he pasado encima de la bici, pedaleando. El tiempo final ha sido de 4,56. Ya sé que no es gran cosa, pero para mí supone haber mejorado algo más de hora y media el tiempo del año pasado.

Marian llegó hasta donde le permitió su rodilla, hasta el cruce de Berroeta. Allí se dio la vuelta y se volvió a Bera. Hizo 60 kilómetros, que están muy bien teniendo en cuenta que hace menos de tres meses se rompió la rótula en cuatro trozos.

En Bera me encontré con Miguel Arizkuren y con FerIr. Este volvió a pinchar una segunda vez. ¡Qué mala suerte!

¿Y el año que viene? Veremos qué hacemos.

Carlos B.

1 comentarios:

Pako dijo...

Enhorabuena. No hay que mirar a lo que hacen los demás, cada uno somos una persona con sus circunstancias. Lo importante es hacer deporte y sobre todo con gente maja, disfrutando. ¿De qué sirve hacer "una hazaña" y llevarte mal con los colegas?.

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